miércoles, 2 de junio de 2010

Entre la crítica y la emoción

"Esto es posible", es el lema con el que Sudáfrica invita a creer en la próxima Copa del Mundo. Y la frase tiene su fundamento: los organizadores tuvieron que lidiar con años de especulaciones de medios de todo el mundo respecto a que la FIFA podría trasladar el certamen a otro país, por cuestiones de infraestructura, alojamiento, transporte y seguridad. Joseph Blatter, presidente del organismo que rige el fútbol mundial, se animó, en junio de 2008 a anunciar un "Plan B", producto de los retrasos en las obras. "Al principio nos acusaron de no ser patrióticos, pero fue un llamado de atención, porque los despertamos para que puedan trabajar con anticipación", avisa Mondli Makhanya, editor en jefe de Sunday Times, en una distendida charla con canchallena.com , en las oficinas de la Embajada de Sudáfrica en nuestro país.

El periodismo sudafricano no la tuvo fácil. Los principales medios debieron conjugar dos sensaciones bien diferentes: la crítica hacia las acciones gubernamentales y la emoción por recibir la cita ecuménica. Peter Bruce, quien edita Businnes Day, un diario financiero con sede en Johannesburgo, enfatiza esa idea: "El país va a quedar pobre, pero a su vez rico. Pobre porque el dinero se lo lleva la FIFA, pero también nos quedará la infraestructura. Por eso, los diarios tuvimos un papel fundamental en cuanto al control".

Ambos periodistas visitaron la Argentina para dejar sus impresiones sobre el primer Mundial que se realizará en tierra africana. El mismo continente que en enero pasado vivió la Copa Africana de Naciones Angola 2010, con un ataque terrorista a la selección de Togo que conmovió a todos. "Es ofensivo para Sudáfrica pensar que puede pasar algo así en nuestro país, porque tenemos inseguridad, pero no hay terrorismo. El periodismo europeo lo pensó así, pero quien nos compara con Angola es ignorante o mal intencionado", sostiene Bruce. "Uno ve el mapa y no entiende cómo pueden pensar eso. Además, cuando hubo ataques en Londres, nadie pensó que Inglaterra era insegura", añade Makhanya.
"El Mundial no será sólo un torneo, será una gran historia. Puede impactar en la circulación de los diarios, puede servir desde lo económico, pero yo lo veo más como una buena historia", agrega, y va más allá, con una comparación de raigambre histórica: "Es la noticia más importante para nuestro país desde el Apartheid".

Makhanya, quien se reconoce fanático del fútbol y de los Bafana-Bafana, como se denomina a la selección local, también podría trabajar como pronosticador. "Me gustaría que la final el 11 de julio sea entre Sudáfrica y la Argentina. No estamos en un buen momento y, hablando en serio, quizás somos el primer país organizador que no pasa la primera ronda. Igual, hay entusiasmo y lo importante va a ser el impacto que eso genere en la gente. Si perdemos rápido, igualmente la gente va apoyar. Ustedes necesitaron una mano de Dios en 1986, pero nosotros vamos a necesitar dos manos de Dios y sus dos pies", comenta, entre risas.

Los cuestionamientos de la prensa sudafricana no recayeron sólo sobre el gobierno, sino que la mirada crítica también incluye a la FIFA. "No deja hacer nada y en una Copa del Mundo los únicos que ganan dinero son ellos, porque manejan las ganancias, los sponsors y hasta se entrometen en cuestiones legales. Estas cosas suceden cuando la FIFA toma tu país", expresa Bruce.

Coinciden que el Mundial provocó un giro en la prensa sudafricana. El difícil matrimonio entre los informes críticos y la alegría exacerbada por un evento único tuvo que convivir en las redacciones desde que se conoció que Sudáfrica iba a ser la sede, el sábado 15 de mayo de 2004. "No fue solamente por nosotros, pero creo que hicimos un papel más que importante para que todos puedan disfrutar del torneo", se enorgullece Makhanya. Mientras algunos piensan en el hoy, el periodismo sudafricano piensa en el mañana. "Muchos quieren ganar dinero fácil ahora, pero hay que pensar en el legado que nos quedará", coinciden. A diez días del pitazo inicial, el Mundial ya es una realidad. El periodismo sudafricano, también lo hizo posible.

El paso a paso de un Mundial entre algodones

15 de mayo de 2004. Se realiza la elección en la ciudad suiza de Zúrich. Se da a conocer que se hará la primera Copa del Mundo en territorio africano.

Enero de 2007. Comienzan las obras de los estadios

29 de junio de 2008. Blatter dice que tiene un "Plan B". Agrega que "sólo una catástrofe natural podría hacerlo activar". Así, rechaza que haya dudas sobre los problemas de inseguridad en el país o los posibles retrasos en la construcción de los estadios.

17 de julio de 2008. Mundial podría ser en Brasil. La FIFA, inquieta por los retrasos, estudia la posibilidad, según el diario deportivo AS.

15 de diciembre de 2008. Blatter asegura que el Mundial se jugará en Sudáfrica sí o sí. "Definitivamente no hay plan B o C. El único plan es hacer del evento en Sudáfrica un éxito", dice el presidente de la FIFA.

26 de marzo de 2010. A 76 días del Mundial, Sudáfrica anuncia que están terminados todos los estadios. "La inspección ha terminado y podemos decir que hemos cumplido. Sólo quedan detalles", dicen los organizadores.

11 de junio de 2010. A las 11 (hora argentina), Sudáfrica y México jugarán, en Johannesburgo, el primer partido de la Copa del Mundo. 

ENTREVISTA. El artículo "Entre la crítica y la emoción" fue publicado en canchallena.com el 2 de junio de 2010.