viernes, 2 de diciembre de 2011

La Copa Davis, casi como un partido de fútbol

SEVILLA.- Casi un partido de fútbol. El primer día de la gran final de la Copa Davis entre la Argentina y España tuvo condimentos como para disfrutar del tenis desde la otra vereda, la del hincha que no respeta silencios, ni saques, ni súplicas de la organización por los altavoces. A la primera sugerencia de "no gritar", el grito fue aún mayor. Lo hicieron las casi 3000 almas argentinas que llegaron a La Cartuja, pero también acompañaron los más de 20 mil locales, adornados con todos los accesorios rojos y amarillos que uno se pueda imaginar. Tampoco faltaron las trompetas ni el clásico " ¡A por ellos! ", aunque ya queda poco de aquella inocencia ibérica a la hora de los cánticos.

"Me gusta este ambiente porque cuando los españoles tienen a los argentinos alentando tanto, se motivan más y quieren superarlos", contó Rafa Nadal en la conferencia de prensa posterior al sólido triunfo sobre su amigo Pico Mónaco. Y ese primer punto fue de puro disfrute para los locales. " ¡Gánale rápido Rafa que se les enfría el asado! ", lanzó un español desde la cabecera Norte. Y Rafa le hizo caso. Fue en el inicio del tercer set, tras un doble 6-1 que empezaba a sentenciar el primer punto de la serie, mientras se reproducían los sandwiches de jamón ibérico y los vasos extra large de cerveza sin alcohol.

La banda argentina alentó a puro color. Se encontraron camisetas de Boca, River, Estudiantes, San Lorenzo, Racing y Rosario Central, aparecieron banderas para Del Potro y Nalbandian, se multiplicaron los trapos de ciudades o provincias y emocionaron a todos con el himno. Quizá por obra y gracia de los miles de kilómetros de distancia, que multiplican los sentimientos y potencian el recuerdo.

El rincón albiceleste se le animó hasta a Nadal. "Lo damos vuelta", cantaron cuando Mónaco amagó con salir del pozo. "Roger, Roger", lanzaron a modo de parodia de los "Messi, Messi" que recibe Cristiano Ronaldo. Y hasta cambiaron el grito de guerra de Mar del Plata 2008, por algo más nuestro: el "Verdasco tiene miedo" le dejó lugar a un merecido "Del Potro tiene huevo". Aunque, en el mejor partido de la carrera de Ferrer (según sus palabras tras la victoria), la garra no alcanzó.

No faltó nadie. Ni aquellos argentinos que llegaron sobre la hora, ni los cuatro autos negros del rey Juan Carlos, con las brillosas coronas en sus patentes, que quedaron estacionados en plena pista de atletismo del estadio Olímpico de La Cartuja. Además, el VIP contó con una curiosa lista de celebridades que incluyó a la duquesa de Alba y su flamante esposo, 25 años menor. Quien ostenta la mayor cantidad de títulos nobiliarios en el mundo no se perdió ningún instante de los dos partidos y hasta se la pudo divisar con la ya famosa pulsera roja y amarilla de "Sevilla talismán", aunque ello rompa todos los códigos de etiqueta. No faltó ni el Chino Tapia, quien estuvo cerca del equipo nacional.

"Somos locales otra vez", explotaron los visitantes cuando ya Del Potro se iba quedando sin energías. " Joder, qué latigazos pega este tío ", comentó una señora asustada por el ritmo del tandilense, pero feliz por retirarse de la cancha con dos puntos en el bolsillo. Hubo que estar ahí para creerlo, para sentirlo. En este extraño escenario multiuso, en cada escalón se vivió casi un partido de un fútbol. Aunque, de cara a lo que viene, el puñado de argentinos espera que el 2 a 0 en contra no sea el peor resultado.

NOTA. El artículo "La Copa Davis, casi como un partido de fútbol" fue publicado en canchallena.com el 2 de diciembre de 2011.