jueves, 1 de diciembre de 2011

Las entradas para los argentinos, un foco de conflicto

SEVILLA.- Arturo Grimaldi, presidente de la Asociación Argentina de Tenis (AAT), levanta la mirada, señala hacia la cabecera Norte del estadio Olímpico de La Cartuja y lanza una mueca de fastidio. En pleno entrenamiento argentino, en el mediodía español, el presagio de una jornada de reuniones y negociaciones al por mayor iba de la mano de sus gestos y sus dichos, tras conocerse públicamente la modificación que hizo la Real Federación Española de Tenis (RFET) sobre la ubicación del público visitante.

Los cálculos oficiales hablan de la presencia de unos 3000 argentinos en la gran final de la Copa Davis, que arranca mañana desde las 10 (hora argentina). "Serán unos 1500 que llegan desde nuestro país y otros tantos que viven en España", cuenta Grimaldi, en una charla con LA NACION, y explica cuál fue la decisión que podría perjudicar a los argentinos que poseen tickets para el sector visitante: "La RFET modificó la categoría 2 de los abonos, que costaron hasta 360 euros, y nos subieron catorce filas más arriba. Eso es algo que no aceptamos, porque, además, quedaron todas nuestras ubicaciones entre la pared y el techo de la tribuna Norte".

Y, ante tamaño despropósito, el presagio de un día repleto de reuniones no falló. Se advirtió el ajetreo. Las oficinas ubicadas en el estadio fueron testigo de una extensa conversación que, hasta el momento, no tiene solución. La propuesta argentina fue concreta: "Pedimos una nueva reubicación o una compensación económica, que puede llegar a unos 100 euros por abono", marca Grimaldi.

La mesa chica del cónclave en La Cartuja contó con Justin Albert, responsable de la coordinación general de venta de tickets de ITF; Marcos Romagosa, director general de la RFET, y Arturo Grimaldi y Héctor Romani, presidente y vicepresidente ejecutivo de la AAT. Pero el acuerdo estuvo lejos de un apretón de manos y los responsables del tenis nacional prefirieron aclarar todo en un comunicado que se conoció cerca de la noche sevillana, casi ocho horas más tarde del arribo de los dirigentes al lugar.

Allí destacaron que "45 días antes de la final se realizó una visita de inspección y la propuesta de sectores de compra quedó plasmada en un plano" y que "más allá de que no fue la propuesta más satisfactoria, fue la mejor de todas las opciones"; sin embargo, "10 días antes del comienzo del evento, la propuesta original fue modificada unilateralmente con aval de la ITF, en perjuicio del público argentino".

"No estamos recibiendo el mismo trato ni los beneficios que tuvo España en Mar del Plata 2008", señalan desde la AAT. "Realizaremos todas las conversaciones y apelaciones que correspondan, dentro de la vía institucional, pero con determinación enérgica", añaden. Mientras tanto, el tiempo se agota y los hinchas argentinos van llegando a Sevilla para teñir de celeste y blanco el pequeño sector asignado dentro de una cancha que, en cuestión de horas, será una caldera. Como el equipo argentino, llegan con la ilusión de levantar la Ensaladera. Una ilusión que está contra la pared.

NOTA. El artículo "Las entradas para los argentinos, un foco de conflicto" fue publicado en canchallena.com y el diario La Nación el 1 de diciembre de 2011.