viernes, 2 de diciembre de 2011

Sevilla talismán, la frase a la que todos se aferran

Un cartel ubicado en la avenida Constitución | Crédito: Javier Saúl

SEVILLA.- Un alcalde mediático, una cancha dentro de otra, obreros trabajando a destajo, de día y de noche, un polvo de ladrillo puesto a punto sólo 24 horas antes del primer entrenamiento oficial, un museo en pleno centro que nos enrostra "los calzones de Nadal", un reducto (casi) imbatible, y naranjos, muchos naranjos. Esta gran final de la Copa Davis entre España y la Argentina tiene todo y promete más. 

"Espectáculo asegurado", se golpean el pecho desde la organización. En los últimos siete días, Sevilla pasó por todos los estadíos posibles. Desde el clima, con un otoño más cálido que en el resto de la península, hasta en el interés que fue despertando tamaño acontecimiento entre los andaluces. No transcurrieron siquiera siete días de cuando los taxistas se preguntaban si el estadio Olímpico de La Cartuja se estaba vistiendo de gala para recibir algún recital, mientras que el resto de los sevillanos estrellaban sus cervezas contra la barras de los bares al lamentarse por el fútbol de poco vuelo de Betis y Sevilla, los dos clubes que dividen la ciudad con mucho más énfasis que el mismísimo río Guadalquivir. 

Uno es de un equipo o del otro, pero pocas veces será fanático del tenis. Por tal motivo, entre las diagonales y los recovecos de una ciudad esculpida por un crisol de culturas y religiones que pasaron por estas tierras, la atracción por la Copa Davis sólo empezó a cobrar fuerza en las últimas horas. "A por ellos, a por ellos", fue el grito de guerra de los jóvenes y no tan jóvenes que se fueron acercando al hotel donde se hospeda el equipo español cada mañana antes de que el grupo capitaneado por Albert Costa se suba a los autos oficiales que lo trasladaba hasta el entrenamiento. 

Fue como que todo se fue acomodando, como si las piezas de los azulejos que adornan las paredes de la ciudad se fueran encastrando a la perfección. En La Cartuja, una isla que supo ser utilizada por Cristóbal Colón como lugar de descanso entre cada viaje hacia América, el estadio ya tiene un polvo de ladrillo con horas de trabajo y afirmado, el juego de luz y sombra que provocaba el sol sobre la pista fue controlado por metros y más metros de cobertor verde y el ruido que simulaba a un edificio en obras ya le dejó lugar a detalles propios de un experto decorador de interiores. 

Sólo queda que empiece la acción en un territorio que sólo trae buenos recuerdos para los locales, sin distinción de deportes. En tenis, España nunca perdió en Sevilla y, como punto más alto, se consagró en la final de la Copa Davis de 2004, ante Estados Unidos con un Nadal que ni siquiera soñaba con tamaño presente. En fútbol, la Roja jugó 42 partidos (en diversos escenarios dentro de la urbe) y sólo cayó en dos: uno, contra la Argentina de Marcelo Bielsa, el 17 de noviembre de 1999, cuando se inauguró La Cartuja.

"Sevilla talismán", es la frase que se repite a cada paso. Ya sea en carteles, pulseras o en camiones estacionados a pocas cuadras del Ayuntamiento, un edificio que recibe centenares de visitas por día para conocer el Museo de la Copa Davis. De entrada gratuita, el espacio creado por la Real Federación Española de Tenis (RFET) con el apoyo del mediático alcalde Juan Ignacio Zoido, un personaje afecto a las cámaras y a las redes sociales, tiene una interesante muestra dedicada a la Ensaladera: se pueden apreciar zapatillas de todas las épocas, programas de series (hay desde 1965 hasta la presente temporada), raquetas, pelotas, recortes periodísticos de una serie entre la Argentina y España de 1926, autógrafos y hasta el objeto más preciado por Del Potro y compañía.los famosos calzones de Nadal. 

Mientras la avenida de la Constitución, la misma que une a la casa de gobierno local con la Catedral y la Giralda, se viste para Navidad y los naranjos van cediendo su espacio frente a la invasión de pinos iluminados, la extraña cancha construída dentro de otra cancha espera romper todos los récords de público en una final de Copa Davis. Esperan 28.121 espectadores, contabilizando a aquellos que compraron sus entradas "con visibilidad reducida". Fue el último invento para dejar esta final en los libros de historia. Del Potro, Mónaco, Nalbandian y Schwank esperan aportar el resto de las páginas.

NOTA. El artículo "Sevilla talismán, la frase a la que todos se aferran" fue publicada en el diario LA NACION el 2 de diciembre de 2011.