jueves, 7 de agosto de 2014

El sueño americano


Uno, dos, tres, mil toques intrascendentes. Un cero a cero sin emoción. Hinchas que empiezan el partido ilusionados, pero que van perdiendo las ganas con el pasar de los minutos. “El defensa la pasa al centro, de vuelta al extremo, de vuelta al centro, este la retiene, la retiene y sigue retiniéndola”. El relator local ya no sabe qué hacer para contar semejante acontecimiento, alejado de la intensidad y el alto goleo de la NBA o de la tensión y la estrategia de la NFL. Mira al cielo y no encuentra respuesta a un deporte soporífero. El reloj avanza y la ilusión del primer minuto deviene en bronca irracional. Ahí llega el momento de la violencia en las tribunas. La escena corresponde al capítulo “The Cartdrige Family” de Los Simpson, emitido en la novena temporada, tres años después del Mundial de Estados Unidos 1994, y muestra el costado más crudo de cómo los estadounidenses veían y sentían el soccer.

Los tiempos cambiaron y en Estados Unidos los futbolistas regulares le dieron paso a un abanico de jugadores que transforma la geografía de la Major League Soccer año tras año. “Le demostramos al mundo que somos un país de fútbol”, lanzó Dan Garber, el comisionado de la MLS desde 1999, tras recibir en su oficina los números de audiencia del choque mundialista entre Estados Unidos y Portugal: 25 millones de televidentes, según la medidora Nielsen. Pero las cifras van más allá: ESPN aumentó su rating en un 30 por ciento respecto a Sudáfrica 2010, mientras que Univisión lo hizo en un 50 por ciento. Y hubo mucho más. A las redacciones empezaron a llegar fotos de verdaderos “puntos de aliento” versionados en rojo, blanco y azul. Los Angeles, Dallas, Texas y Chicago mostraron calles y estadios con gran cantidad de público para seguir el certamen ecuménico por pantallas gigantes. El Mundial suele generar impacto sobre el fútbol local desde 2002 a la fecha. En Corea/Japón, la selección estadounidense alcanzó los cuartos de final y cayó ante Alemania. A Brasil, llegaron como los reyes de América del Norte, revirtiendo el dominio mexicano a un punto que parece sin retorno, y el interés por la pelota se reflejó en el encendido de los televisores. Para 2022, que por ahora tiene como sede a Qatar, Garber piensa en colgar el cartel de pertenencia a la elite. “Queremos estar entre las mejores ligas del mundo”, avisa.

Parece lejano, pero nadie puede discutir que el sueño americano va por el buen camino y a paso firme. Conformada por 19 equipos, la liga sumará dos nuevas franquicias en un 2015 que promete ser la mejor temporada de la corta historia: New York City FC, con el apoyo económico de los petrodólares de Manchester City, y Orlando City ya revolucionaron el mercado con estrellas de la talla de David Villa, Kaká y Frank Lampard. Todos cedidos por seis meses a clubes de Australia, Brasil o Inglaterra, en modo de espera. Mientras, para 2017 podrían agregarse equipos de Atlanta (el caso más firme) y Miami (propiedad de David Beckham, el empresario boliviano Marcelo Claure y Simon Fuller, el creador de American Idol). 19 equipos, Conferencias Este y Oeste, temporada de marzo a diciembre, título de temporada regular y de postemporada, tope salarial, regla del jugador franquicia, sueldos que se abren al público en formato pdf , lo que le da un aire de transparencia, y paciencia, mucha paciencia. Ya poco queda de aquel juego de palabras que utilizó un columnista británico de The Sunday Times, quien en 2007 llamó a la MLS como “Much Lousy Soccer” (algo así como “un fútbol bastante horrible”).

Pensada en otros tiempos como una tierra dorada para el retiro, en la Argentina ya empiezan a tomar en serio el certamen. A las primeras oleadas de jugadores consagrados +30 se le sumaron otros de poco vuelo en el fútbol local, pero ahora ya aparecen nombres de juveniles o de futbolistas de buena técnica que bien podrían haber dado un salto mayor. Tales son los casos de Diego Valeri, con pasado en Lanús y Porto, Matías Pérez García, la flamante incorporación de San Jose Earthquakes, o Ignacio Piatti, que deja San Lorenzo en un alto nivel y llega a Montreal Impact. No es casualidad que aumente la cobertura del torneo en diarios, revistas, TV y la web, en donde está pronto a ver la luz el sitio local jugadorfranquicia.com, con editores en Buenos Aires y Nueva York (ya se puede seguir en Twitter en @jfranquicia).

Pese a la dura competencia con el tridente básquet-baseball-fútbol americano, el fútbol fue ganando terreno, aumenta el promedio de espectadores en los estadios y logra llamar la atención con contrataciones millonarias. El público empieza a entender que el cero a cero puede ser una cuestión de todos los días, pero también disfruta los sábados y domingos por la mañana de la Premier League, que en febrero de este año logró récord de audiencia en la NBC. Tras captar a los niños y a las mujeres, gracias a la selección femenina, ahora le llegó el turno al núcleo más duro. La inédita final entre México y Portugal para conocer al “más grande del mundo” fue uno de los tantos guiños de Los Simpson para demostrar cuál era el nivel de desconocimiento hace una década. Pero todo va cambiando. Más acá en el tiempo, en el capítulo dedicado al último Mundial de Brasil, apareció una bandera escrita en español en un costado de la cancha, en una mezcla de aceptación por el nuevo público y de advertencia. “Bienvenidos Aficionados Americanos. Dejen de llamarlo Soccer. Han sido advertidos suficientemente”. Hablemos de fútbol.

NOTA. El artículo "El sueño americano" fue publicado el lunes 4 de agosto de 2014 en medium.com.