jueves, 7 de agosto de 2014

Todo por una entrada: historias azulgranas de acampe, pasión y emoción


Cuatro cuadras por Las Casas, otro tanto por avenida La Plata, y doscientos metros por José Mármol. Miles de socios, mucha ilusión y un acampe que empezó ayer a la medianoche, cuando San Lorenzo terminaba su partido en Paraguay ante Nacional. Un empate que golpeó por el momento en que se produjo, pero que no aplacó al pueblo azulgrana. No los frenó ni la igualdad sobre la hora ni el frío de la noche. Esta mañana, en el cuarto día de venta de entradas para el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores, una multitud se acercó a la sede de avenida La Plata para comprar los tickets.

"Estela dijo que no quería morirse sin abrazar a su nieto. Yo no quiero morirme sin ver a San Lorenzo campeón de la Copa Libertadores", cuenta un hombre de 62 años y mil batallas junto al Ciclón. Aunque la analogía suena exagerada, lo dice desde lo más profundo, con lágrimas en los ojos y junto a sus hijos y nietos. Todos Cuervos, claro. Tres generaciones que viven este momento histórico de manera bien distinta. Al caminar por esa gran manzana que hoy es un hipermercado, pero que forma parte del corazón azulgrana y es donde siempre se quiere volver, canchallena.com rescata diferentes formas de esperar la gran cita: los más jóvenes, a pura ilusión y efervescencia, los socios con más años, entre la emoción y la voz quebrada ante cada recuerdo. "El sueño sería salir campeones de América y volver a Boedo. Sería la combinación perfecta", coinciden.

En total, diez cuadras de cola llegaron a formar los hinchas de San Lorenzo en torno al predio Lorenzo Massa para conseguir el ticket soñado. Se vendieron sólo plateas para socios y populares para abonados. Por eso, seguirán llegando camisetas azulgranas en las próximas horas, ya que todavía quedarán entradas para otros sectores. Unas 15 personas, con una parrilla improvisada y el abrigo suficiente para dos noches, ya dan fe de ello. "Queremos ser los primeros para la venta de populares para socios del sábado", señala un grupo de veinteañeros.

Al lugar llegan desde todos los puntos. Está el que se escapó de la oficina, el que viajó desde el Interior o al que la mochila, el mate y la silla lo delata como alguien que hizo de esa gran manzana su lugar para dormir. También están los que se bajaron del avión y dejaron atrás la tierra guaraní para ya poner la cabeza en lo que pasará en seis días.

Mientras San Lorenzo se enfrenta al momento más importante de su historia, su público responde colapsando las ventanillas. Prometen un Nuevo Gasómetro a tope y sueñan con alejar los fantasmas. "Nos merecemos esto desde hace muchos años y no lo podemos desaprovechar", avisan. Los más jóvenes, con la idea de enterrar las burlas y poder viajar a Marruecos, el nuevo Japón. Los más viejos, para olvidarse para siempre de aquella semifinal de 1960 ante Peñarol en la que el Ciclón prefirió desempatar en Uruguay, en lugar de ir a un país neutral. Todos, a pura ilusión y emoción. Pensando en la Libertadores y caminando por Las Casas, avenida La Plata y Mármol. Como marca la historia.

NOTA. El artítulo "Todo por una entrada: historias azulgranas de acampe, pasión y emoción" fue publicado el 7 de agosto de 2014 en canchallena.com