jueves, 15 de enero de 2015

Diego Simonet, el abanderado del sueño argentino en Qatar: "Queremos dar algunos batacazos"


DOHA.- El cierre del año fue intenso, pero no le quedó otra opción que vivirlo así por buenos motivos. Y tras bajar el telón de 2014, los primeros días de 2015 ilusionan todavía un poco más. Participó del Juego de las Estrellas de la Liga de Francia, viajó hacia Buenos Aires, se entrenó junto a la selección en el Cenard, disfrutó del casamiento de su hermano Sebastián y se volvió a subir al avión, aunque esta vez para cerrar la puesta a punto para el evento que tiene marcado en rojo en su agenda. Tras una serie de amistosos en Nantes, donde el balance arrojó una derrota ante Francia y un éxito frente Argelia, ya está concentrado en la imponente Doha, la capital de Qatar y sede del próximo Mundial de handball . Con 24 años, tres Olimpia y un buen presente en Montpellier, el líder de la liga francesa, Diego Simonet ya está dejando atrás la etiqueta de promesa y espera que el primaveral invierno qatarí tenga puntos de contacto con la gesta lograda hace tres años en Suecia, cuando la Argentina avanzó a segunda rueda. "Queremos dar algunos batacazos", avisa, en diálogo con canchallena.com.

Talento forjado en una familia de selección, el Chino comparte la lista junto a Sebastián, el hermano mayor, y Pablo, el menor. Todo ante los ojos de papá Luis, quien integró la recordada selección de 1981, que le ganó a Estados Unidos y Brasil, en un Panamericano en el Luna Park, y de mamá Alicia, que también supo vestir la albiceleste en varios torneos. Una pasión que se lleva en la sangre y que hoy es motivo de disfrute y orgullo.

Categoría 89, ya lleva un largo camino en la selección, entre juveniles y mayores. Tuvo su estreno en el histórico Mundial Suecia 2011, donde el equipo nacional logró avanzar a segunda rueda por primera vez, y participó de los Juegos Olímpicos Londres 2012, en otro hito del handball argentino. A nivel clubes, se inició en la Sociedad Alemana de Gimnasia (SAG) de Villa Ballester y luego hizo carrera en Sao Caetano de Brasil, Torrevieja de España e Ivry de Francia. En 2013, llegó a Montpellier y allí creció hasta ser parte importante del engranaje del puntero francés, donde es el central titular.

-Tras un 2014 con varios aspectos positivos, ¿qué balance hacés?

-En lo personal fue muy bueno, se dieron buenos resultados tanto en Montpellier como en la selección. En Francia, consiguiendo la Copa de la Liga, estando primeros en la Liga y jugando el Juego de las Estrellas junto a cracks. Y en la Argentina, ganando el Panamericano ante Brasil por una amplia diferencia (30-19). Para mí, a los 24 años, fue demasiado. Así que estoy disfrutando cada momento

-¿Es un beneficio llegar al Mundial en plena temporada europea? Se encuentran en el pico de rendimiento físico y de juego...

-Sí, pero también se llega con un año sin descanso, porque en las vacaciones de Europa tuvimos que jugar el Panamericano en Uruguay. Y ahora venimos con los entrenamientos para el Mundial. Uno llega un poco cansado, pero se manejan bien los tiempos para darnos un tiempo de descanso y para relajar un poco la cabeza. Hay que aprovechar que estamos en forma y seguir con ese nivel.

-Desde el mismo plantel señalan que están en la edad justa, en el momento ideal de experiencia. ¿También vale desde lo personal?

-Yo me veo en mi máximo rendimiento todo el tiempo, pero sé que tengo cosas que aprender y que llego con 24 años, cuando el pico máximo para un jugador de handball es a los 27 o 28. Por suerte estoy en Montpellier, donde se aprende muchísimo. Puede ser que sea el punto de madurez, pero siempre estoy tratando de crecer y mejorar. Todo el tiempo.

-¿Cuánto cambió en el exterior, desde el juego y lo mental, de aquel chico que se fue del país en 2008?

-Muchísimo. Es otro nivel. Afuera aprendés mucho de la vida, del juego. También me sirvió mucho pasar de clubes que peleaban por la permanencia a luchar por el campeonato, a jugar Champions League. Se aprende en cada partido. En Europa, la mayoría de los partidos se definen en la última pelota y jugar en ese nivel te otorga una gran experiencia.

-¿Cómo se vive un Mundial junto a tus hermanos?

-Cada vez que lo comento en Francia no lo pueden creer. Creo que hay pocos casos en el mundo que tres hermanos integren una selección y que sean parte de un torneo así. Es un poco loco porque pasamos de jugar en el parque de casa a estar los tres en un Mundial. Es loco y lindo al mismo tiempo.

-¿Y a la hora de los consejos? ¿Hablan entre todos o el menor escucha al mayor?

-Siempre los tres nos decimos lo que tenemos que decirnos. Está el consejo del más grande al más chico, pero en sí hay muy buena comunicación entre los tres. Nos queremos mucho y nos decimos todo.

-El sorteo los ubicó en la zona más dura, ¿qué análisis podés hacer en la previa?

-Va a estar complicado, porque además se sumó Alemania, que no debería haber estado porque se bajó Australia... o lo "bajaron". Todos dicen que va a estar complicada la Argentina por el grupo que nos tocó, pero estamos con ganas de dar algunos batacazos.

-¿Eso los motiva?

-Claro, sabemos que si damos batacazos todos van a hablar de nosotros, que ahí van a empezar a hablar que "la Argentina logró pasar el grupo de la muerte".

NOTA. El artículo "Diego Simonet, el abanderado del sueño argentino en Qatar: "Queremos dar algunos batacazos" fue publicado en canchallena.com el 15 de enero de 2015.