domingo, 18 de enero de 2015

La Argentina estuvo cerca de dar otro golpe, pero perdió por la mínima ante Polonia

DOHA.- En una atípica noche qatarí, donde la llovizna y un viento fresco tomaron por asalto el primaveral invierno, la bronca se quedó atrapada entre las cuatro paredes del vestuario argentino. Lo demostraron los jugadores en la cancha, lo explicaron en la zona mixta y se siguieron lamentando puertas adentro. Aunque ahora esperan que con el pasar de las horas esa imagen negativa mute en convencimiento, en saber que la Argentina estuvo cerca de dar otro golpe en el Mundial de handball de Qatar y que ya se puede hablar cara a cara con las potencias europeas. En el Hall de los Deportes de Duhail, un recinto que cambia su color externo cada quince segundos y muestra por dentro un abanico de comodidades cinco estrellas, la Argentina cayó ante Polonia por 24-23, pero dejó una imagen positiva para lo que viene.

A cuatro años del gran golpe de Gotemburgo, con triunfo ante Suecia por 27-23, los Gladiadores estuvieron cerca de convertir el 18 de enero en una fecha emblemática para el handball nacional. Tras el empate en 24 con Dinamarca, se sentaron en la mesa de Polonia y mostraron sus mejores cartas. Compensando roce físico con manejo y visión de juego, como la que aportó Sebastián Simonet -pese a tener unos fallos clave en el cierre del cotejo-, anotando goles imposibles, como los de Federico Pizarro, o clausurando el arco en los momentos más calientes, como hizo Matías Schulz. Motivos suficientes para entender por qué la selección se fue al descanso con un parcial favorable (12-11) y por qué se mantuvo en partido, sin ceder siquiera cuando los polacos tomaron la delantera en el marcador, a los 45 minutos.

Después, se sintió el desgaste y la experiencia de los jugadores europeos jugó su propio encuentro. Ante las potencias, los pequeños detalles valen oro y ellos supieron aprovecharlos. "En momentos puntuales, ellos se equivocaron menos", resumió Schulz, en diálogo con canchallena.com. "No llegamos frescos al final y se perdieron un par de pelotas clave, como en mi caso", explicó Sebastián Simonet, uno de los que se quedó con mayor bronca por el resultado. Porque, más allá de haber quedado a tiro, la molestia del vestuario argentino pasó justamente por ahí: estar cerca y no dar el golpe.

Con la idea de pasar la página y jugar contra Arabia Saudita una de las primeras tres "finales", entienden que el mundo del handball esperaba dos derrotas por mayor diferencia y que la Argentina sorprendió a propios y extraños. "Estamos logrando jugar de igual a igual, pero cuando estás acá no querés venir de paseo a Doha" es el mensaje que se escucha a cada paso. Ahora sólo resta esperar que el frío de la madrugada termine por bajar la temperatura de un grupo que se vio cerca de otra hazaña y logre dejar en claro que el camino elegido tiene todas las chances de ser el más indicado.

NOTA. El artículo "La Argentina estuvo cerca de dar otro golpe, pero perdió por la mínima ante Polonia" fue publicado el 18 de enero de 2015 en canchallena.com.