El renacimiento

Representaban a un pueblo o a una región. Pequeños, pero populares, desaparecieron en los últimos años dejando deudas millonarias. En la Liga de las Estrellas, la gran pregunta: ¿qué fue de la vida de los estrellados?

“El 1905 ficha a Rooney”. Javier Galán Gil es un chaval categoría 94. Tiene olfato goleador, un buen paso por las juveniles del Club Polideportivo Flecha Negra y cierto parecido físico con Wayne, el famoso de los raros implantes nuevos que le cede el apodo, aunque jamás se entere de ello. 1905 no es la marca de una bebida espirituosa ni un número del último Gordo de la lotería española, sino una de las formas de llamar al Club Deportivo Badajoz 1905, un pequeño gigante perdido en pleno barro del ascenso ibérico. Tras la fama efímera en latinoamérica en 1998, cuando estuvo en manos de un grupo empresario que contaba con Marcelo Tinelli como la cara visible, el club ingresó en un espiral descendente que selló su suerte. Fue pum para abajo. Malas administraciones, deudas, fracasos deportivos. Poco fue quedando de la Era Videomatch, con ocho mil abonados en el Nuevo Vivero -todo un récord histórico- y de la que muchos hinchas hablan como “la mejor época de todas, la de la ilusión”. Explotó la burbuja y se llevó puesta a miles de aficionados inmersos en la peor de las angustias futbolísticas: en junio de 2012, los representantes de la Agencia Tributaria y la Tesorería de la Seguridad Social alzaron la mano para votar en contra de las dos opciones planteadas por el club y con ello firmaron la sentencia de muerte de Badajoz.

“Discriminación”, esgrimieron. El grito, casi como un último recurso, fue de la mano de la creencia de un trato diferente a Badajoz con respecto a otros clubes que compartían idéntica situación de endeudamiento. Pero no hubo caso. Desde entonces, el punto y aparte en la historia de Badajoz se llama Badajoz 1905. Respeta colores, la poderosa cantera y la misma pasión. Con dos ascensos en dos temporadas, el 1905 ya dejó atrás la Primera Regional y la Regional Preferente de Extremadura y da pelea en la Tercera, la última categoría nacional, con 18 grupos de 20 equipos y un escabroso sistema de ascenso. Campeón en la región que limita con Portugal, todavía le restan un puñado de años para poder soñar en grande. Pero, a dos temporadas de la desaparición formal, no está muerto quien pelea.

En pleno apogeo de Barcelona y Real Madrid, de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo y de Pep Guardiola y José Mourinho, la Liga de las Estrellas también dejó un tendal de estrellados en el patio trasero del torneo. A las pésimas administraciones se le sumó un contexto económico de recesión, gente al paro e indignados. Y nadie pudo detener la caída de quienes estaban gastando a cuenta sin tener un puto duro en la caja.

A la Unión Deportiva Salamanca habrá que buscarla como Unionistas CF, peleando en la Primera Provincial contra clubes como Alba de Tormes o Cantalapiedra, pero con el orgullo de llevar el “in memorian UDS 1923–2013" en el escudo. El renacimiento fue empujado por un grupo de hinchas que tienen como motor “honrar la memoria” de su gente, de su equipo. El mismo que se despidió con una deuda de 23 millones de euros, la subasta del estadio Helmántico y un mensaje de adiós desde las redes sociales: “Hoy es el día más triste de mis 90 años de historia. Estoy en cada una de vuestras lágrimas. Viviré siempre en vuestros corazones”. Su adiós fue decretado a las 11.26 de la mañana del 18 de junio de 2013. A partir de ese instante, Unionistas, sin competencia oficial hasta 2014, sumó 1.200 socios y se erigió como el proyecto más fiable para volver a unir a la parcialidad salmantina. “El objetivo fundamental es homenajear a la UDS y tenerla como referente, empezando desde abajo y recordándola constantemente sin tratar de suplantarla, sustituirla o hacernos pasar por ella”, aclaran desde el estatuto fundacional.

Vecino de Badajoz y con otrora exposición mediática en la Argentina producto de la participación de jugadores locales en sus filas, de cierta ingenuidad de los cánticos de su hinchada y de una segunda ronda de locura en la temporada de Primera 1996/97, que así y todo no lo pudo salvar del descenso, el Club de Fútbol Extremadura extinguió su llama en el verano europeo de 2010. Lejos de las grandes luces a diez años de su explosión, amagó con caer a la Regional en 2008 y se dejó derrumbar del todo dos años después, cuando ya no le servía ni el respirador artificial del Ayuntamiento de Almendralejo, que decidió no hacerse cargo de los 6 millones de euros de deuda de un equipo perdido en la liga provincial. Atrás quedaron las tardes de fútbol en el estadio Francisco de la Hera y los pasos en el banco de Josu Ortuondo y Rafa Benítez. Aunque el final se dio a conocer el 5 de agosto de 2010, el equipo azulgrana contó con un hermano menor desde 2007, cuando unos mil hinchas le dieron la espalda a la gestión del histórico presidente Pedro Nieto y fundaron Extremadura Unión Deportiva. Con el tiempo, el hermano menor se terminó transformando en el único heredero. Con los mismos colores, y en el mismo césped, la UD fue acumulando ascensos y ya cuenta con un fugaz paso por la Segunda B, la tercera categoría del fútbol español. Mientras tanto, se respiran buenos y nuevos aires en Almendralejo, donde no todo es vino y aceitunas.

Otros siguen haciendo equilibrio para sobrevivir. Uno es Racing de Santander, que tuvo una huelga en pleno césped en enero de 2014, con un llamado de atención de sus jugadores en la Copa del Rey, y la transferencia del club por sólo 1 euro a un nuevo consejo de administración. Otro es Real Murcia, que en el mismo verano en el que terminó cuarto en Segunda, y a un paso en la promoción de ascenso para llegar a la liga mayor, sufrió el descenso administrativo a Segunda B. No le sirvieron ni las apelaciones ni el pataleo. Tampoco la lucha incondicional de su braveheart José Luis Acciari, un argentino de 35 años que algunos recuerdan por dejarle un sello de sangre al tobillo derecho de David Beckham, pero que también es el mismo que dio pelea contra la Liga de Fútbol Profesional, que viajó a Madrid junto a los aficionados para enfrentar a los dueños de la pelota y que fue uno de los tres jugadores del plantel de la temporada pasada, esa del casi-ascenso, que se quedaron pese al descenso por decreto. “No puedo dormir en el autobús, tengo que tomar pastillas”, confesó en un diario local. Ya no hay viajes en avión, ni desplazamientos a grandes citas. Pero no la pasa mal. Toma la bronca como combustible y cree en “la bronca interior” para ganar partidos. En Murcia también hablan de discriminación. “En Hacienda juegan todos y sólo pagamos nosotros” se leyó en una pancarta que los hinchas mostraron ante Celta B. Entre Primera y Segunda, la deuda de los equipos ronda los 2 mil millones de euros, pero el único castigado viste la camiseta granate.


La lista podría ser más extensa. A los Badajoz, Salamanca o Extremadura se le podrían añadir Mérida, Logroñes o Lleida, por señalar los nombres de mayor peso que han dejaron de existir. Y a la nómina de clubes que pelean desde el rojo de sus balances, también. Racing y Murcia son sólo las caras visibles, mientras otros tienen que acudir al salvataje de jeques árabes, que llegan con sus petrodólares, una pizca de doping financiero y sus autos de Batman para pasear entre sierras, naranjos, viñedos, playas y el aire del Mediterráneo. Unos caen, otros se levantan. Unos desaparecen, otros honran la pasión de sus abuelos. Mientras, cruza el Atlántico el parte médico con la rotura del ligamento interior de una de las rodillas de “Rooney”. Pese al esfuerzo, no todas son buenas noticias en el renacimiento.

El renacimiento El renacimiento Reviewed by Javier Saul on 22:53 Rating: 5
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