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Andrés Nocioni: el hombre que merece la estatua


RIO DE JANEIRO.- El desgaste que le provocó la dura partida de ajedrez frente a Lituania le dejó secuelas imposibles de disimular a sus 36 años. Las mentales, como la bronca que le generó haber fallado tanto ante los europeos, y las físicas. "Manu me decía: 'levantate, morsa'. Ayer me la pasé todo el día en la cama", revela. Pero sabe que el básquetbol es así, que exige en el día por día y que todos cuentan con el mismo tiempo de descanso. Por eso celebra su actuación contra Brasil, en un clásico que la Argentina ganó por 111-107 y que tuvo todos los condimentos. "Me focalicé en dejar atrás lo del otro día y metí más que lo normal", aclara. Fueron 37 puntos -igualó una marca de Luis Scola frente a Rusia en Pekín 2008- y 11 rebotes. Pero el triple que estará en el compendio de las mejores jugadas de estos Juegos Olímpicos será el del empate que forzó el tiempo suplementario. La pelota que cambió el rumbo del clásico y desplomó anímicamente al rival.

"Me puse nervioso el otro día porque no tuve un buen partido y no entraron las pelotas que tenían que entrar. No estamos sobrados de personal como para dar esas ventajas", comenta. Y le da un valor extra al éxito ante el dueño de casa: "El triunfo fue emocionante porque esto no sólo sirve para lo numérico, sino también para lo espiritual. Nos sentimos muy orgullosos por lo que hicimos. Era un partido clave, era el partido que teníamos que ganar. Vinimos a ganar tres partidos y lo conseguimos".

"Cuando Brasil nos sacó una diferencia grande podríamos haber tirado la toalla, bajar los brazos. Pero seguimos luchando. Cuando uno sigue luchando tiene más chances de que las cosas buenas sucedan", destaca. Aunque también aclara que sabe que lo que vendrá será igual de duro o más. Que no habrá adversarios fáciles, que será clave vencer a España y que no importará en qué posición termine la Argentina en el grupo. "Somos inferiores a todos los demás y si alguno dice algo distinto está mintiendo. Por lo cual no es importante dónde terminemos", avisa.

Así como Facundo Campazzo fue el responsable del plus que dio el equipo en el final, Andrés Nocioni entregó su mano caliente y su corazón al servicio del seleccionado . Él fue la concentración y la potencia. Una combinación letal cuando las piernas ya no respondían, cuando todos se miraban esperando el error del rival y buscaban el último aliento.

"Necesitábamos un corazón como el de Chapu", dice Manu Ginóbili , quien además exige una estatua. "Muchas veces lo querés matar, pero su temperamento es lo que le da lo que hizo hoy. Chapu es un bicho muy especial y es uno de ésos que están en extinción. Uno de los últimos ejemplares", agrega. "¿Una estatua?", se sorprende Chapu, santafecino nacido en Gálvez. Y se divierte: "Una estatua... afuera de Gálvez".

Publicado el 14 de agosto de 2016 en LA NACION
Andrés Nocioni: el hombre que merece la estatua Andrés Nocioni: el hombre que merece la estatua Reviewed by Javier Saul on 20:04 Rating: 5

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