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Javier Saul

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sábado, 20 de agosto de 2016

La maldición de la medalla de oro

Argentina-Nigeria 1996

RIO DE JANEIRO.- La imagen de este lado del mundo siempre estuvo relacionada con Roberto Sensini: el defensor queda enganchado al intentar jugar el fuera de juego y el nigeriano Emmanuel Amunike sentencia. A falta de dos minutos para el pitazo final en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, la Argentina veía cómo se le escapaba el oro olímpico. El título que faltaba, y que recién llegó en 2004, con bicampeonato en 2008. Para Nigeria, por su parte, significaba mucho más que el relanzamiento del fútbol africano: era la confirmación de una camada que contaba con jugadores de la talla de Nwankwo Kanu, Jay Jay Okocha, Daniel Amokachi, Emmanuel Amunike, Taribo West, Tijani Babangida o Sunday Oliseh. Aunque pocos imaginaban en agosto de 1996 todo lo que iba a llegar unos meses más tarde. A poco más de 20 años, vale el recuerdo.

Campeones olímpicos en Atlanta, el siguiente paso era la conquista del Mundial de Francia. No como favoritos, pero sí como un equipo de temer. La brillante actuación en los Juegos respaldaba una buena campaña dos años después. Nigeria no sólo le había ganado en el partido decisivo a una selección argentina que contaba con Javier Zanetti, Hernán Crespo, Ariel Ortega y Diego Simeone, sino que en semifinales había despachado a un Brasil con Dida, Roberto Carlos, Bebeto, Rivaldo y Ronaldo.

En el regreso a Nigeria, los jugadores fueron considerados como “héroes nacionales” y recibieron premios más que interesantes: desde un departamento de lujo hasta un premio en efectivo de 200 mil dólares. El gobierno federal le dio a todo el equipo el honor de ser “Miembros de la Orden de Nigeria”. Los canales de TV salieron a las calles, pero también abrieron sus puertas para que el pueblo muestre su alegría en vivo y en directo. Los bares se quedaron sin cerveza y la noche resultó eterna.

Pero la fiesta no iba a durar demasiado. Y el crecimiento africano se iba a empezar a alejar de la realidad para ser sólo un avance ilusorio. Empezaba a gestarse lo que para muchos fue “la maldición de la medalla de oro".

Los casos que fueron “desmantelando” la ilusión nigeriana


  • Joseph Dosu. Nacido en Abuja, su carrera futbolística empezó y terminó en Lagos. Arquero del Julius Berger, tras Atlanta 96 dejó el club nigeriano para firmar con Reggiana, de Italia. Era su salto a Europa, luego de ser el arquero titular de la selección olímpica. Y los meses posteriores confirmaron su buen momento: disputó tres partidos con la selección mayor, ante Burkina Faso, Marruecos y Kenia. Ese encuentro ante Kenia, en enero de 1997, fue su adiós. Un accidente automovilístico en Lagos le dejó secuelas irreversibles y tuvo que retirarse a los 23 años. Su vida siguió ligada al fútbol: es representante de jugadores y trabaja en una academia juvenil. En el debut nigeriano en Francia 98, Sunday Oliseh marcó el 3-2 ante España y le dedicó el gol a Dosu.
  • Nwankwo Kanu. Tras los Juegos de Atlanta, Kanu pasó de Ajax a Inter. Fue el comienzo del fin. Durante los exámenes médicos, se encontró que padecía de problemas en el corazón. A los 20 años, y en su mejor estado de forma, su carrera empezó a desvanecerse. Operado en noviembre de 1996, volvió a jugar pese a los malos augurios, pero sus tres temporadas en Inter quedaron en el olvido. Después, estuvo en Arsenal, West Bromwich y Portsmouth. Se retiró en 2012. Ahora es empresario y embajador de buena voluntad de Unicef.
  • Tijani Babangida. Jugador del Roda holandés, tras Atlanta 96 dio el salto al Ajax, donde brilló en sus dos primeras temporadas, hasta que un viaje a Nigeria no salió como esperaba: contrajo malaria. Sin mucho rodaje en 1999, producto de la enfermedad, tuvo que empezar a irse a préstamo para sumar minutos. Jugó en Turquía, volvió a Holanda para firmar con Vitesse, disputó cinco partidos con el Al-Ittihad de Arabia Saudita y estuvo dos años en el Changchun Yatai, en el ascenso chino. Se retiró en 2004.
  • Emmanuel Amunike. El hombre que llevó a Nigeria a la gloria olímpica fue contratado por Barcelona, aunque conocían de sus problemas físicos, por lo que firmaron una clásusula de "no pago" en caso de una lesión durante los primeros seis meses. Sin molestias a la vista, Amunike superó ese plazo y se ganó un lugar. Hasta que se lesionó la rodilla en el inicio de la temporada siguiente. Ahí empezó su calvario. Después, se fue a Albacete y se rompió el talón de Aquiles. Terminó jugando en Jordania y se retiró en 2004.
  • Daniel Amokachi. Llamaba la atención por su físico y su potencia. Le decían “El Toro”. Las lesiones fueron minando carrera. Jugó en Besiktas, pero se tuvo que ir en 1999 y llegó a firmar con Colorado Rapids de Estados Unidos, pero ni jugó.
  • Mobi Oparaku. El defensor redondeó una curiosa trayectoria. Nunca volvió a tener un nivel respetable e inició un recorrido que incluyó un paso por El Paso Patriots, de la A-League estadounidense, y por Rivoli United, de la segunda división de Jamaica.

Escribo en lugares.

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JAVIER SAUL
@dr_javi
Buenos Aires, Argentina

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