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Brasil ya no tiene más deudas


RÍO DE JANEIRO.– Neymar se desarma a un metro del área chica. Sus compañeros se van desplomando a lo largo y a lo ancho del campo de juego. En el Maracaná se destapa una olla a presión. Todos lloran. Mirar hacia al banco de suplentes es encontrar ojos rojos, abrazos. Las emociones se multiplican. El entrenador Rogerio Micale, que llegó tras la salida de Dunga en junio, no puede controlar sus lágrimas.

Tras empatar 1-1 en los 120 minutos, Brasil venció a Alemania por penales (5-4) y consiguió la medalla de oro en fútbol masculino. El título que le faltaba, el que completa las vitrinas. Para el que se preparó y para el que apostó por Neymar. Sin el capitán en la Copa América del Centenario, el objetivo era estar en lo más alto del podio en Río 2016 . Y la apuesta tuvo su premio: la selección brasileña se colgó la medalla de oro y “Ney” cumplió el mandato de ser “El Redentor”.

Desde Helsinki 1952, los brasileños tuvieron que participar en 13 Juegos Olímpicos para poder cumplir el sueño dorado. El bronce en Pekín 2008 y la plata en Londres 2012 habían potenciado la obsesión. Antes, habían conseguido platas en Los Angeles 1984 y Seúl 1988, y bronce en Atlanta 1996.

Las últimas dos semanas no tuvieron grises para Brasil. Neymar pasó de criticado a amado. Ya no se escucha el “Marta” como grito de guerra, ni se viraliza la camiseta con el ídolo tachado y reemplazado por la figura de la selección femenina. Ahora son todos gestos de reverencia. Un proceso similar al que acompañó al resto del equipo. Después de los empates sin goles ante Sudáfrica e Irak, la goleada frente a Dinamarca despertó al plantel. Colombia y Honduras fueron testigos de un nuevo orden.

Con Neymar como lanzador, Luan, Jesus y Gabriel Barbosa se transformaron en sus aliados en el ataque. Y al poder ofensivo le sumaron seguridad en defensa: el tanto del alemán Maximilian Meyer en la final fue el primer y único gol que recibió el arquero Weverton en el torneo. Un Weverton que llegó sobre la hora, por la lesión de Fernando Prass, y vivió la transformación de rueda de auxilio a héroe. Jamás olvidará el penal que le atajó a Nils Petersen.

Vengar el 1-7


La medalla cobra más valor que su peso en oro. Brasil necesitaba sacarse la espina de la última Copa del Mundo. Y Alemania aparecía como la pequeña revancha. El rival perfecto para empezar a escribir una nueva historia, para dejar atrás el 7-1 del 8 de julio de 2014 y sentar las bases de una nueva selección. Si esa noche con gusto a tragedia hundió a Brasil en un caos futbolístico y arrasó con su identidad, la final olímpica parece ser parte de un relanzamiento con nuevos nombres que se encolumnan por detrás del ídolo. Ya sin la mochila olímpica, la reconstrucción se apoyará en la generación dorada.

En un Maracaná con entradas agotadas, Neymar abrió el marcador de tiro libre, en lo que parecía la tarde soñada. Pero el partido se fue complicando y así fue que Alemania, con más orden que ideas, logró igualar las acciones. Después, Brasil acumuló llegadas, pero sin eficacia, y los germanos apostaron por la contra. Con el marcador empatado en uno, todo se definió en los penales. Sin fallas por el lado local, Weverton fue el que dejó al último campeón del mundo con la presea de plata. Y el que le dejó la mesa servida al ídolo: Neymar ejecutó el quinto disparo y desató la fiesta.

“Quiero hablar, pero no encuentro las palabras. Sólo tengo que darle gracias a Dios, a mi familia, amigos y compañeros por todo el apoyo que nos dieron en los momentos difíciles de la competición, donde fuimos muy criticados. Nosotros respondimos con fútbol. Es una de las cosas más felices que sucedieron en mi vida. ¿Y ahora qué tendrán que hacer? Tendrán que tragarme”, lanzó un Neymar desafiante. En silencio en los últimos partidos, sólo pensaba en contestar desde el campo de juego, haciéndose cargo del equipo, tomando la responsabilidad de ser la llave para alcanzar la gloria. Brasil, hasta ayer en el barro, es de oro. Y le grita al mundo que ha regresado.

Brasil ya no tiene más deudas Brasil ya no tiene más deudas Reviewed by Javier Saul on 14:15 Rating: 5

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