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Javier Saul

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lunes, 15 de agosto de 2016

Viaje por el subte olímpico


RIO DE JANEIRO.- Quedarán los estadios, el impactante Parque Olímpico, los edificios del centro de prensa y el desarrollo inmobiliario de la Villa Olímpica. Pero en Río de Janeiro muchos creen que el mayor legado que dejará Río 2016 está bajo tierra. La línea 4 del Metro, inaugurada contrarreloj cuatro días antes los Juegos Olímpicos, es el proyecto en cuestión. El legado del transporte urbano. La conexión entre los barrios del centro y Barra de Tijuca en sólo 15 minutos, cuando el viaje en auto puede variar entre la media hora y las dos horas. Es que nadie tiene el tiempo asegurado sobre el asfalto de la ciudad carioca.

Con gran parte de los Juegos Olímpicos volcados a las zonas de Barra de Tijuca, Recreio, Jacarepaguá y Deodoro, el transporte público es la mejor alternativa para salir de Ipanema o Copacabana, donde se hospeda gran parte del público que llega a Río para disfrutar de la gran cita olímpica.

Por eso, miles de personas eligen cada día la combinación entre la línea 4 del Metro y el BRT (Bus de transporte rápido, por sus siglas en inglés). Se trata de un recorrido de 16 kilómetros que conecta Ipanema con Jardim Oceânico, donde empieza Barra. En total, son cinco estaciones: Nossa Senhora da Paz (Ipanema), Jardim de Alah, Antero de Quental, São Conrado/Rocinha y Jardim Oceânico. El costo de la obra se calcula en 3 mil millones de dólares. Un número que impacta con el gobierno de Río de Janeiro en estado de emergencia económica.

Después, es necesaria la conexión con el BRT para poder llegar a los estadios. El sistema de metrobús funciona de manera exclusiva para lo que denominan como "familia olímpica" (deportistas, periodistas acreditados, trabajadores de los Juegos y espectadores con entradas). Por eso, es necesario contar siempre en la mano con la acreditación o la entrada y la Río Card (la tarjeta tipo SUBE) para evitar inconvenientes en los controles. La otra opción es utilizar el metrobús no olímpico, pero las filas en las terminales alcanzan entre las 100 y 200 personas, dependiendo de la hora.

En los últimos días, la cantidad de usuarios fue creciendo. Situación que se potenció este fin de semana, con eventos como el Argentina-Brasil de básquetbol o los partidos de Juan Martín del Potro en el Parque Olímpico. Ayer, al mediodía, la conexión a pie entre Metro y BRT llevaba tanto tiempo como el viaje en el subte.

Eso sí, la mayor crítica aparece en los horarios nocturnos. La línea 4 deja de funcionar a la 1, por lo que el último tren que sale de las instalaciones olímpicas parte a las 0.30, en plena actividad de disciplinas como el básquet o voleibol. El lunes pasado, el gobierno salió a dar la cara porque había prometido que iban a advertir a los espectadores en los estadios que el Metro estaba por cerrar, pero no se hizo y alrededor de 3.000 personas se quedaron sin poder regresar en transporte público desde Jardim Oceânico. Un viaje en taxi desde ahí hasta los barrios del centro puede costar entre 60 y 70 reales (unos $ 300).

La línea 4 será abierta al público en general el 19 de septiembre, una vez que acaben los Juegos Paralímpicos y será de de suma utilidad para quienes quieran cruzar el centro de Río de Janeiro de punta a punta. "Fue un gesto heróico la inauguración", destacó el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, el día que empezó a funcionar. Pero no tenía relación con la mejor del transporte público; fue porque estuvieron a punto de no llegar con las obras.

Publicado el 15 de agosto de 2016 en LA NACION

Escribo en lugares.

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JAVIER SAUL
@dr_javi
Buenos Aires, Argentina

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