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Rusia 2018: estado de situación de un torneo que impacta por historia y lejanía


Kaliningrado es mucho más que una ciudad portuaria. A 1300 kilómetros de Moscú, es un enclave ruso en el corazón de la Unión Europea, entre Lituania y Polonia. Un rincón estratégico que perteneció a Alemania hasta la Segunda Guerra Mundial –cuando su nombre era Konigsberg– , y que en 2018 será la única sede mundialista geográficamente separada del resto de Rusia. A orillas del Mar Báltico se jugarán cuatro partidos de la primera rueda: el Arena Baltika recibirá encuentros de los grupos C, D, F y H. Ciudad natal del filósofo Emmanuel Kant, ahora está enfrascada en un carrera contrarreloj para terminar la obra de renovación de su aeropuerto, por lo que se calcula que no estará operativo hasta marzo del próximo año. El transporte será uno de los grandes obstáculos en el torneo, y la conexión de Kaliningrado con el resto del territorio ruso no es la excepción.

Tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi y la Copa de las Confederaciones, los ojos del mundo volverán a posarse, durante el Mundial, sobre un país diferente desde la cultura, el clima, el idioma y las distancias, aunque los organizadores se hayan asegurado que el último ítem no sea tan desgastante y la única ciudad más oriental será Ekaterimburgo, en la frontera virtual con Asia, al pie de los Urales. Sólo habrá fútbol en la parte europea del territorio ruso.

En total, Rusia 2018 tendrá 11 ciudades-sede, con 12 estadios. San Petersburgo, Nizhni Nóvgorod, Ekaterimburgo, Moscú, Kazán, Kaliningrado, Saransk, Samara, Rostov del Don, Volgogrado y Sochi aparecerán en rojo en todos los mapas. Un repaso de norte a sur y de este a oeste que impactará por historia y lejanía. El verano ruso dejará lugar a temperaturas sofocantes en la turística Sochi, pero también a las noches blancas del norte, con San Petersburgo, la ciudad de los tres nombres, como emblema. Se vivirán días interminables, con atardeceres que se confunden con el amanecer, en una sede que se llamó Petrogrado entre 1914 y 1924, y Leningrado entre 1924 y 1991.

El Krestovsky Stadium (Zenit Arena) de San Petersburgo está bajo la lupa por los escándalos que generó. La construcción se inició en 2007, pero las modificaciones al proyecto inflaron el presupuesto por encima de los 600 millones de euros. Lo último: a días de la Copa de las Confederaciones, plantaron un nuevo césped porque consideraron que el anterior estaba dañado.
Mientras la FIFA y las autoridades rusas se muestran “optimistas”, sólo están terminados cuatro estadios. Los otros ocho escenarios deberán ser presentados antes del tercer trimestre de este año, aunque ya le colgaron el cartel de “excepción” a Samara. Se lo espera para los primeros días de 2018. Se suma a un contexto de retrasos y algunos interrogantes. Un clásico mundialista.

Rusia 2018: estado de situación de un torneo que impacta por historia y lejanía Rusia 2018: estado de situación de un torneo que impacta por historia y lejanía Reviewed by Javier Saul on 10:11 Rating: 5

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