Una marea argentina que llega a Kazan sobre la hora


KAZAN.- Una inmensa luna naranja que sale justo por uno de los costados del imponente Grand Hotel Kazán cautiva a los cientos de transeúntes que caminan por la peatonal Bauman, el centro de las principales actividades culturales y gastronómicas de la ciudad. Mientras, en el oeste, el sol se esconde por detrás de la mezquita Qol Särif y se forma un recorte perfecto entre el horizonte y sus torres. De un lado, quienes visten camisetas azules cantan el tradicional "¡allez les Bleus!". Del otro, aparecen cientos de hinchas albicelestes saltando al ritmo de El Pepo. El hit del Mundial (la canción que menciona a Messi y Maradona) es también el preferido de los rusos. La peatonal es una calle de extremos.

Lo que hasta ayer parecía mayoría francesa, hoy cambiará de bando. Los galos sabían que podían llegar a Kazán como primeros de su zona, por lo que sus hinchas tenían apuntada la capital tártara en su diario de viaje. Pero la invasión argentina será sobre la hora. No tan grande en número como en los partidos anteriores, pero invasión al fin. Sin aviones disponibles, miles de fanáticos decidieron llegar por tren o auto. Recién ayer por la tarde se conoció que la organización agregó una formación para la medianoche, un gesto que fue bien recibido por los argentinos autoconvocados en las estaciones de Moscú.

Quienes se animaron a viajar en auto cuentan que no fue la mejor experiencia. Tras un primer tramo con rutas en buen estado, después tuvieron que enfrentar caminos mal asfaltados, algunos sectores con piedras y falta de señalización y luces. Una invasión de insectos durante la madrugada le sumó un grado aún más peligroso a la aventura sobre ruedas.

Sin el movimiento incesante de camisetas argentinas como sucedió en Moscú, ni el banderazo de San Petersburgo, Kazán tomará temperatura a último momento. Y no solo la ciudad se prepara eso. Francia, también. "¿Cómo trabajan para controlar todo lo extradeportivo, las palabras de los jugadores argentinos y el apoyo de su público?", le preguntaron ayer a Didier Deschamps, en la conferencia de prensa que dio en una de la salas del Kazán Arena. "Pocos jugadores del equipo entienden español, así que está perfecto", respondió, entre risas. Y añadió: "Todo la cuestión extrafutbolística está en la mentalidad argentina. Tienen este temperamento, como todos los equipos sudamericanos. El apoyo popular importante los ayudará y les dará energía".

Una invasión en cuentagotas


Una mezquita a metros de una catedral y un mural de Cristiano Ronaldo, con el provocador "yo hice cuatro goles, ¿podrás superarme, Leo?", que le da la bienvenida a Lionel Messi. Motivo suficiente para que el gobierno local decidiera pintar un mural con la cara del capitán argentino, en una muestra más de la convivencia pacífica en esta ciudad. La obra, que se encuentra a metros del hotel donde se hospeda la selección, se terminó recién ayer, mientras Jorge Sampaoli daba la conferencia en el estadio.

En las calles de la ciudad aparecen historias de miles de hinchas que tuvieron que hacer malabares para viajar y conseguir entradas. Al trueque con croatas -quienes suponían que iban a estar acá- se sumó el negocio que hicieron varios mexicanos que estaban de paso por Kazán y tenían tickets para el partido de mañana. Los valores de reventa que se manejaban el jueves se fueron alterando en los principales sitios digitales: el piso llegó a los 500 dólares (una rebaja del cincuenta por ciento que se explica en que la FIFA puso en venta varias entradas oficiales), pero el techo dio un salto importante y se conseguían boletos VIP & Hospitality a 11.300 dólares (331 mil pesos).

Consultados por LA NACION, algunos hinchas dieron detalles de cómo lograron llegar a Kazán. Elías cuenta que preparó el viaje desde el martes y que pudo llegar con tiempo gracias a una camioneta que fue subiendo argentinos en el camino que hizo desde San Petersburgo. Maximiliano, por su parte, se tomó uno de los trenes gratis que ofrecen los organizadores. Tuvo mejor suerte que aquellos que aguardaron noticias sobre las formaciones hasta último momento. Gustavo, por su parte, salió en auto junto a tres amigos desde Moscú ayer por la mañana, y por la tarde el GPS le devolvía el peor panorama: avisaba que todavía restaban nueve horas de viaje.

Hay grupos que decidieron venir ni bien terminó el partido ante Nigeria y otros que hasta última hora no sabían cómo llegar. Por eso, las calles de Kazán estuvieron lejos de devolver la imagen de lo que sucedió antes de Islandia (Moscú) o Nigeria (San Petersburgo), y sí algo similar a la previa de Croacia (Niznhy Nóvgorod). Todo resultó un poco más moderado, al menos en la antesala. El colapso llegará en el mediodía ruso, apenas cinco horas antes del duelo ante Francia.

En auto (de 14 a 20 horas de viaje), tren (quienes tuvieron suerte), avión (solo un puñado de hinchas) o micro. Durmiendo en el camino para recuperar energía, pagando un taxi (1.200 dólares la ida) o contratando los micros privados que aparecieron en Moscú a tono con la alta demanda. La complejidad del viaje a Kazán tendrá impacto en la cantidad de público argentino, pero no logró frenar ni la pasión y el ingenio de los 20 mil hinchas que se esperan en la ciudad de la religiones y la diversidad étnica. En la joya tártara que aguarda pacientemente por otra función de la joya rosarina.

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