Una selección golpeada que busca paz en un pueblo para el olvido


BRONNITSY.- La avenida principal está flanqueada de coloridos carteles que le dan la bienvenida a la selección, pero la escenografía detiene el tiempo y lo torna sepia: casas bajas y desvencijadas, edificios de cinco pisos, tan grises como rectangulares, una plaza sin pretensiones y rodeada de oficinas públicas, un intento de centro comercial, calles embarradas y el pasto descuidado. Si la selección quería ahuyentar a sus hinchas, eligió el lugar adecuado.

Es cierto, hay una catedral ortodoxa construida hace 322 años que tiene buen aspecto, también un llamativo monumento, orgullo del pueblo, que exhibe cinco vehículos de guerra. Y no mucho más. En Bronnitsy aún gozan de buena salud la hoz y el martillo, aunque gracias al Mundial comparta protagonismo con un mural de Lionel Messi, ante el que cinco chicas adolescentes de los tiempos de los Puteens (los jóvenes que solo conocen el país con Vladimir Putin en el poder), no paran de tomarse selfies. El crack rosarino dormirá aquí por las próximas semanas y revolucionará a un pueblo que lo adoptará como el huésped más famoso de su historia.

Si tanto hincapié se hizo en que Rusia no será Brasil, y que será imposible reproducir Copacabana en la Plaza Roja -no sólo por la lógica distancia geográfica y climática, sino porque las estrictas leyes rusas así lo determinan-, algo está claro: Bronnitsy, pueblo de aspecto soviético, sin atracciones y con una primavera que todavía no da señales, está a una distancia sideral de la Barcelona en que pasaron los últimos días. Es otro planeta. No se advierten muchas chances de aprovechar el tiempo libre, en caso de que Jorge Sampaoli decida darle algún día libre al plantel en la semana previa. El Centro de Entrenamiento de Bronnitsy se ubica en una lengua de tierra bañada por un lago y por el río Moscú, en un área entre militar y fabril.

El pueblo elegido por la AFA es un lugar que ofrece el aislamiento como garantía. Una característica que valora el cuerpo técnico a la hora de encarar el tramo final de la preparación. Viajar los 60 kilómetros que separan a Moscú de Bronnitsy no resulta sencillo: se puede tardar tres horas o incluso más. Salvo que uno prefiera viajar a la medianoche. Los hinchas que se hospeden en la capital tendrán que armarse de paciencia o desistir de un viaje que requiere de tiempo y en el que los navegadores satelitales garantizan fallar. Es como ir de Buenos Aires a Pilar, pero en el tiempo que se tarda en llegar a Pinamar.

Tras una semana agitada en España y a siete días del debut ante Islandia, la selección arribará hoy a Rusia cerca de las 21 (las 15, hora argentina), y llegará media hora después al complejo. El combinado nacional es uno de los diez equipos que eligieron Moscú o sus alrededores como base. La lista incluye a Rusia, Portugal, Irán, Francia, Perú, Alemania, México, Bélgica y Túnez. Messi y compañía dormirán en un edificio que requirió de una inversión superior a los dos millones de dólares: se trabajó desde octubre del año pasado para acondicionar un lugar que suele ser elegido por los equipos nacionales rusos de remo, kayak, tiro con arco, tenis de mesa, triatlón, karate y esgrima. El centro cuenta con un hotel, restaurante, un centro de salud y recreación, sala de conferencias, tres gimnasios, sala de juegos, piscina, dos jacuzzis, tres saunas y un sector de relajación.

Jorge Desio, uno de los ayudantes de Sampaoli, lo visitó en varias ocasiones hasta decidirse a que fuera el búnker de la selección en el Mundial. El entrenador lo conoció en la gira de la selección de noviembre pasado, tras la victoria en un amistoso ante Rusia y la derrota 4-2 con Nigeria. Después, todo quedó en manos de la gerencia de selecciones nacionales de la AFA, del área de seguridad y del equipo de marketing. Mientras unos se encargaron de todo lo relacionado con la infraestructura o los accesos, en los que la seguridad se reforzó notablemente, otros trabajaron en potenciar la imagen del predio.

La obra, terminada contrarreloj, tuvo el visto bueno de la AFA en las últimas semanas. No solo se acondicionó el edificio principal, sino que también se trabajó hasta última hora sobre el césped de las canchas, que semanas atrás aún mostraban rastros de las temperaturas bajo cero del invierno local. Una gigantografía con las imágenes de los principales jugadores da la bienvenida al predio y las habitaciones ya cuentan con cuadros con dibujos de los futbolistas. Ayer se conocieron cómo se repartirán los cuartos: habrá mayorías de duplas (Messi-Agüero, Ansaldi-Pavón, Tagliafico-Meza, Caballero-Armani, Guzmán-Fazio, Dybala-Higuaín, Mascherano-Biglia, Otamendi-Rojo, Di María-Lo Celso), una habitación individual (Banega) y un lugar disponible junto a Mercado, que iba a contar con Manu Lanzini de compañero.

La gigantografía del ingresó terminó convirtiéndose en una foto viral, porque aparece Sergio Romero. La lesión del arquero fue el primer revés para un equipo que volvió a ser golpeado por la lesión ligamentaria de Lanzini. Las valijas vienen cargadas de noticias negativas y la selección espera algo de paz en tierras rusas. Un cambio de aire en un pueblo para el olvido, aunque conmovido por la llegada del mejor del mundo.

Publicado el 8 de junio de 2018 en LA NACION
Una selección golpeada que busca paz en un pueblo para el olvido Una selección golpeada que busca paz en un pueblo para el olvido Reviewed by Javier Saul on 20:09 Rating: 5
Booking.com
Con la tecnología de Blogger.