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Javier Saul

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martes, 9 de agosto de 2016

De Córdoba a Brasil en bicicleta para estar en Río 2016


RIO DE JANEIRO.- Son tres amigos. Tres profesores de educación física fanáticos del cicloturismo. Y no hablamos de cruzar la ciudad por la bicisenda. Es turismo a lo grande: hacer unos 100 kilómetros por día en bicicleta y contar con algo de tiempo disponible, porque los grandes trayectos suelen llevar semanas. Lucas Ledesma, de Toledo (Córdoba), Franco Rodríguez, de Río Segundo (Córdoba) y el riojano Luis Andrés Paolini dejaron sus cosas en la Argentina, agarraron las bicicletas y llegaron hace poco más de una semana a Río de Janeiro. Objetivo: disfrutar de los Juegos Olímpicos Río 2016.

Lucas es el más experimentado del grupo; ya estuvo en el Mundial. Y fue quien convenció a sus amigos de sumarse a esta aventura. “En 2014 vine a Brasil y en 2015 fui a Chile. Ahora armamos este proyecto con los profes amigos para venir a los Juegos Olímpicos. En el máximo evento a nivel deportivo teníamos que estar presentes. La idea es ver la mayor cantidad de deportes que se puedan, pero también ir para el lado que no se ve de Río de Janeiro. Ir a visitar los morros, recorrer por todos lados. Disfrutar, sí. Pero también conocer”, dice, en diálogo con LA NACION, en un encuentro en las amplias playas de Leme, un barrio ubicado en la zona sur de Río de Janeiro.



El viaje desde Córdoba hasta Río de Janeiro llevó 40 días, con un promedio de 100 kilómetros por día (aunque con un par de jornadas de descanso, donde no pedaleaban). En total, hicieron unos 3.500 kilómetros. En el mapa quedaron marcados pasos por Córdoba capital, Luque, San Francisco, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones (con descanso en las Cataratas del Iguazú, que no conocían) y el estado de Paraná, para después meterse lleno a pedalear por las playas brasileñas. “Cruzamos por islas, por lugares impensados. Agarramos San Pablo, donde las subidas casi nos rompen las piernas” y después ya encaramos por la costa de Río de Janeiro”, explican.

¿Se organizan esas jornadas de pedaleo? “Claro que sí. Tratamos de hacer una organización, pero muchas veces no se respeta. Por compromisos, por cansancio y por el propio desorden nuestro. La idea era evitar las horas de la noche. Lo ideal es levantarse temprano, desayunar y después de la 8.30 empezar a pedalear hasta el almuerzo. Y después seguir, con paradas cada unos 20 kilómetros para comer alguna fruta o tomar agua”, dicen. Y agregan: “Venir los tres juntos nos sirvió para empujarnos entre nosotros si alguno tenía un mal día”.

Con algo de ayuda, pero sin ánimo de lucro


“Tenemos ayuda de la Agencia Córdoba Deportes, la secretaría de deportes de La Rioja, la municipalidad de Toledo y Río Segundo y la de Pilar. Y tenemos algunos sponsors que nos dan ayuda económica para solventar el viaje, gente que nos regaló ropa, zapatillas, accesorios para la bicicleta. Son 60 días en total lo que dura la aventura, el proyecto. Se necesita una manito. La ayuda sirvió para poder venir, pero no para estar acá. Fue un empujón. No tenemos ningún lucro”, cuentan. Y recuerdan la diferencia con lo que pasó en 2014, cuando Lucas relataba cómo cazaba palomas para comer. De todas maneras, remarcan que las colaboraciones sólo sirvieron para llegar a Río y que en el día a día viven de sus ahorros, como cualquier turista. Aunque muchas veces con una ayuda desinteresada que siempre es bienvenida: “Nos dieron manos de todo tipo. Gente en los pueblos, camioneros que nos ofrecían ayuda, familias que nos armaban mesas en la calle para comer con ellos, desde los autos nos preguntaban si teníamos dónde dormir. No les pedíamos nada, pero siempre nos ayudaban”.

Eso sí, avisan que el apoyo de la familia “es el verdadero combustible para las piernas”, en una forma de hacer turismo donde el motor son ellos mismos.

El futuro

¿Qué se viene a futuro? “Está la idea de Rusia, del Mundial 2018. Es un proyecto mucho más grande. Uno piensa en los momentos que está pedaleando. Pero no es fácil. Quizás ir en avión a Madrid y de ahí pedalear hasta Moscú”, se ilusionan. Mientras, se toman unas fotos, saludan a quienes los confunden con cicilistas olímpicos y dejan la playa camino al hostel. Pedaleando, claro.

Escribo en lugares.

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JAVIER SAUL
@dr_javi
Buenos Aires, Argentina

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